El espacio conventual

Una sencilla puerta, rehecha en 1855 durante la alineación de la calle Cervantes, da acceso al compás del monasterio. En su extremo noroeste se sitúa la puerta reglar, cobijada en la actualidad en el cuerpo bajo de una torre-mirador, obra de finales del siglo XVI o comienzos del XVII, levantada en este punto para que las religiosas pudieran contemplar los espectáculos que se daban en la plaza del Juego de Cañas. La portada, un hermoso ejemplar tardogótico, presenta un arco carpanel de grandes dovelas con el trasdós recorrido por una gruesa moldura, a lo que más tarde se añadió una hornacina avenerada, en torno a la cual hay una orla pintada con símbolos marianos, así como dos figuras laterales. La puerta da paso a una hermosa estancia, dotada de un alfarje mudéjar y un conjunto de pinturas murales que se extienden por todo el perímetro de la sala, realizadas unas al fresco y otras al óleo, que, a todas luces, no conforman un plan unitario, sino que se han realizado en momentos distintos, si bien pudieron corresponde en su mayor parte a finales del siglo XVII, si nos atenemos a las fechas de 1692, 1694 y 1698 que se advierten escritas en el alfarje, además de la de 1867 en que se indica que fueron retocadas. Otras dependencias contiguas destacan por sus alfarjes, que, al igual que los situados en otros puntos del monasterio, constituyen una de las series más hermosas de la carpintería mudéjar almeriense.

Partes neurálgicas del conjunto conventual son sus dos claustros. El meridional es una estructura porticada en la que los elementos propios del mudéjar –cuya mejor expresión son los arcos del pórtico inferior– conviven con los del gótico, patente en portaditas como la del cementerio. Por el contrario, el claustro septentrional, cerrado con pórticos por sólo tres de sus costados, presenta una disposición más clasicista en columnas y arcos, aunque con la constante de la carpintería mudéjar. En la crujía occidental del mismo hay que destacar el refectorio, cuyas pinturas murales son las más antiguas del interior del monasterio. La crujía central, que sirve de charnela a los dos ámbitos arriba indicados, alberga principalmente las dependencias de trabajo de las religiosas.

Texto histórico extraído de la obra: Guía artística de Almería y su provincia. Almería : Instituto de Estudios Almerienses; Sevilla : Fundación José Manuel Lara, 2006, págs. 114-120.

Refectorio. Foto IAP

Sala de labor. Foto IAP

Claustro meridional. Foto IAP

Estancia. Foto IAP

Estancia. Foto IAP

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