500 años de historia

Las Concepcionistas Franciscanas de Almería –conocidas en la ciudad como “Las Puras”– son una de las instituciones religiosas regulares más prestigiosas y de más larga vida en la ciudad. Prueba de ello es que durante 2015 celebran su V centenario de vida en Almería; 500 años de presencia y de vivencias –gratas algunas, espinosas otras– que han corrido paralelos con los de la propia ciudad para forma parte de la historia de la misma.*

Retrato de Teresa Enríquez conservado en el monasterio. Óleo sobre tabla de Bédmar

Retrato de Teresa Enríquez conservado en el monasterio.
Óleo sobre tabla de Bédmar

El monasterio de la Purísima Concepción fue fundado en 1515 por doña Teresa Enríquez, esposa de don Gutierre de Cárdenas, señor de Torrijos y Maqueda, comendador mayor de León de la Orden de Santiago y primer alcaide de Almería. Doña Teresa, conocida como “la loca del Sacramento”, destinó a la dotación del mismo la masa de bienes que don Gutierre de Cárdenas había recibido en el Repartimiento de Almería y con la que éste había pretendido fundar un convento de clarisas según dejó establecido en su testamento en 1494. Muerto el comendador en 1503 sin poder culminar la fundación proyectada, su viuda Teresa Enríquez, muy comprometida en la expansión de la nueva orden fundada por Santa Beatriz de Silva, decidió realizar las gestiones necesarias ante la Santa Sede para alterar en este capítulo las últimas voluntades de su esposo y poder erigir en la ciudad de Almería la que sería la primera casa concepcionista del Reino de Granada y cuarta de toda la orden.

Aunque, al parecer, las ocho monjas venidas de Torrijos (Toledo) estaban instaladas ya en 1514 en las casas a ellas destinadas, no fue hasta el 9 de junio de 1515 cuando se firmara en Almería el convenio entre doña Teresa Enríquez y la abadesa y monjas y se tomara posesión del monasterio. Dichas casas, situadas en el arrabal de la Musallà –que, a la postre, resultarían muy cercanas a la catedral–, estaban constituidas por tres viviendas musulmanas con torre y huerta. Como deja entrever la documentación, a partir de 1507 es posible que se hubiesen efectuado ya obras de acondicionamiento en ellas a cargo del capitán Luis de Guzmán, alcaide de la Alcazaba de Almería, comisionado por el difunto comendador en las tareas de facilitar la fundación de la Orden de Santa Clara. Instaladas las monjas concepcionistas, pronto se inició la construcción del claustro meridional, cuyas obras dirigió Juan Gómez de Carmona en la tercera década del siglo XVI, prosiguiendo la edificación a lo largo de la centuria, en la que se levantó la iglesia, el claustro septentrional y las demás estancias.

Tras la grave crisis económica sufrida por el monasterio, como las demás instituciones religiosas, a causa de la rebelión y guerra de los moriscos entre 1568 y 1570 y sus profundas secuelas, el monasterio parece vivir un nuevo esplendor desde las últimas décadas del siglo XVII y durante el siglo XVIII, etapa en la que se efectuaría una renovación de su dotación artística y la de algunos de sus componentes, como la iglesia.
El siglo XIX se mostró, en general, bastante sombrío para la comunidad concepcionista, especialmente con motivo de episodios como la invasión francesa o la desamortización de 1835, que supuso la pérdida de todos sus bienes, excepto el monasterio. En él hubieron de acoger a las religiosas clarisas expulsadas del suyo, permaneciendo ambas comunidades compartiendo las dependencias monásticas hasta 1877 en que el obispo don José María Orberá procuró un nuevo alojamiento a aquellas. Este prelado, a su vez, acometió también la urgente restauración de la comunidad concepcionista, trayendo religiosas de otros puntos del país. La necesidad de procurarse nuevos medios de subsistencia, al tiempo de poder colaborar en la educación de la sociedad almeriense, determinó a las concepcionistas a la construcción de un colegio sobre parte de su huerta que fue abierto en 1889.

Las Puras en 1932

Las Puras en 1932

En 1936, las monjas fueron expulsadas del monasterio que quedó convertido en cuartel de milicias hasta el final de la contienda en que las concepcionistas recuperan su casa. Entre los años 2000 y 2001 el conjunto monástico fue objeto de una importante restauración según proyecto del arquitecto Eduardo Blanes Arrufat.

En 1992, el monasterio es declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento, y su restauración posterior vino a devolver parte de sus espacios a los almerienses y a hacer visible, en la clausura, a su comunidad de monjas.

500 años después, es tiempo de hacer memoria, pero para afrontar el futuro con más fuerza, para seguir siendo en la ciudad evidencia del valor de la vida contemplativa, y para que los ciudadanos pidamos por vocaciones que sigan manteniendo viva en Almería la lámpara que el Espíritu Santo encendió en Santa Beatriz.

(*) Texto histórico extraído de la obra: Guía artística de Almería y su provincia. Almería : Instituto de Estudios Almerienses; Sevilla : Fundación José Manuel Lara, 2006, págs. 113-114. 

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